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Fernando Alemán nace en la
Ciudad de Buenos Aires (República Argentina) el 13 de Abril
de 1968. Cursa sus estudios Primarios y Secundarios en el Colegio
El Salvador. Desde temprana edad tiene inquietud por el dibujo,
pero no va a ser hasta más adelante cuando empieza a sentir
la verdadera pasión por el Arte.
Su madre y su tía materna habían estudiado Bellas
Artes, y fueron quienes incentivaron su gran pasión por la
captura de imágenes, dando con ellas sus primeros pasos en
el mundo de la pintura.
Alemán realiza sus primeras
Obras durante la adolescencia, que siempre obsequia a parientes
y amigos, mientras trabaja vendiendo pintura sobre ropa, e inicia
estudios de Diseño Gráfico en la Escuela Panamericana
de Arte. Hacia 1996 trabaja como diseñador en B.A. Art Design.
Estudia Artes Marciales por más
de ocho años, y dedica gran parte de su tiempo a la percusión
Afro-Cubana, pasión que comparte junto a sus alumnos de percusión
y a sus amigos de Rumba. Hereda esta tendencia musical de su padre,
que había sido ejecutante de Bongó.
En 1997 viaja a Cuba para tomar clases individuales de percusión
con Justo Pelladito (Conjunto Folklórico Nacional de Cuba)
y en ese mismo viaje, incorpora -para el resto de su vida- los conocimientos
y códigos secretos que lo hacen pertenecer a la Religión
Yoruba (Santería), religión proveniente de Nigeria
con más de 4000 años de antigüedad. Ésta
sería, a partir de entonces, La Musa Inspiradora de toda
su Obra.
Por más de dieciocho años tiene su espacio en Plaza
Francia, donde todos los domingos se reune con unos diez músicos
a tocar tambores, conformando con todos ellos la única Rumba
abierta de la Argentina, la cual es visitada y elogiada por grandes
músicos percusionistas del ámbito Nacional e Internacional,
quienes lo invitan innumerable cantidad de veces a formar parte
de grupos musicales.
En el 2002 -a causa de una lesión auditiva- se ve obligado
a abandonar la percusión, así como a utilizar protección
auditiva para poder continuar con su profesión de tatuador.
A partir de entonces dedica toda su capacidad creativa a la Pintura,
al Dibujo y a la Escultura.
En 1990 comienza a interesarse por
el tatuaje, y en 1991 viaja a Buzios (Brasil) donde se empapa y
perfecciona en esta técnica, siendo uno de los precursores
del tatuaje en el país.
Inaugura su propio estudio de tatuajes en la nada convencional Galería
Bond Street, lugar en el que continúa desarrollando hasta
la fecha su principal actividad, ganando a lo largo de diecisiete
años el reconocimiento de sus pares y de fanáticos
de este arte sobre la piel.
En el 2002 obtiene su Primer Premio en Dibujo en la I Convención
Internacional de Tatuajes de la República Argentina, oportunidad
en la que también obtiene un segundo premio en la categoría
"Espaldas Tatuadas".
No obstante sus logros en el mundo
del tatuaje -y más allá de los reconocimientos Nacionales
e Internacionales obtenidos- Fernando Alemán nunca abandona
su pasión por el lápiz con el que alcanza un estilo
realista, comenzando una nueva etapa en la que combina la Pintura
con el trabajo de tatuador. Esta etapa es muy dura para su vida
de artista, pues no dispone de tiempo para la que es -realmente-
su vocación.
De su primera etapa de formación
aún se conservan dibujos en los que ya se advierte su clara
tendencia hacia el realismo aunque, lógicamente, sin la definición
propia de un artista consolidado. Estos dibujos son una premonición
de lo que más tarde se puede entrever en sus obras actuales.
Su necesidad de crecer e instruírse lo lleva a estudiar Bellas
Artes en el Instituto Universitario Nacional de Artes (IUNA), inclinándose
por el Dibujo, la Pintura y la Escultura, continuando sus estudios
en forma particular.
Gran parte de su temática
en esta nueva etapa de su Obra (tanto en el Tattoo como en la Pintura)
se inspira en las Culturas Primitivas y su pasión por la
Investigación Antropológica, a las que despierta y
por las que se apasiona a partir de sus experiencias vividas en
Brasil, Cuba y México. A lo largo de estos años crece
mucho en su conocimiento y se proyecta aún más.
Tatuador, músico, apasionado
por las diferentes culturas, carismático e irreverente pero
-por sobre todas las cosas- un apasionado por la Pintura, Alemán
es un artista completo, prometedor talento de nuestra cultura.
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El Artista logra
transmitir con estos medios no sólo una mirada curiosa, sino
que bucea en otras aguas. Hay respeto, valoración y admiración
hacia ese primitivismo que está en constante lucha. Lucha
por poder mantener sus tradiciones, su religión, sus costumbres
y para no ser fagocitado por otra cultura, fuerte, invasora, avasallante
y mas mediática.
Actualmente está
entregado en cuerpo y alma a su Pintura.
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